Existen algunos olores característicos como el olor a hierro que nos pueden llevar a engaño.
En octubre de 2006, Dietmar Glindemann junto a otros 3 científicos, publicaron sus conclusiones sobre el olor que desprenden los metales.En realidad el aroma que percibimos no es el del hierro, sino el aroma de aquella persona que está en contacto con el material.
Cuando nos entregan una moneda, si la acercamos a nuestra nariz, seremos capaces de percibir el olor de la persona que nos la da. ¿Cómo es posible?
Según Glinderman, el metal en contacto con nuestra piel provoca una reacción-descomposición capaz de desprender un aroma personalizado.
La importancia del descubrimiento de como huelen las monedas , radica en la posibilidad de implementarlo en búsquedas de personas o como rastreador de posibles enfermedades.
Si estás interesado en ampliar información, puedes hacerlo directamente del estudio.
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