Precauciones de la lejía

No cabe duda de que la lejía es un inestimable compañero de la limpieza con múltiples usos, pero no debemos olvidar que su manejo precisa de una serie de conocimientos básicos para evitar posibles daños irreversibles.
Precauciones de la lejía
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1.- Nunca mezclar lejía y amoniaco. En general, no se debe mezclar  el hipoclorito sódico (lejía) con ningún otro producto de limpieza doméstico especialmente si se trata de amoniaco o salfumán.  A pesar de que se puede pensar que la unión de ambos productos supone el resultado de otro más eficaz, ocurre todo lo contrario.  La sinergia de la lejía con el amoniaco, produce la liberación del gas cloro, que podría ser causante de intoxicaciones y del gas cloramina que al mezclarse con la humedad de nuestra garganta se descompone creando ácido clorídrico causante de edemas pulmonares que pueden derivar en muerte.
2.-Los productos que presentan hipoclorito sódico (lejía, agua de Javel) en concentraciones  inferiores al 5% suelen estar catalogadas como no peligrosas. Como siempre antes del uso de cualquier producto químico, revisa su etiquetaje y consulta sus instrucciones de uso.
3.- Nunca rellenar botellas o recipientes con lejía, esto podría llevar a un mal uso, o lo que es peor a una ingestión accidental. A pesar de que se estima que sólo el 0,12% de los accidentes domésticos están causados por la lejía. Ésta recomendación junto con la de alejar la lejía del alcance de los más pequeños, es válida para todos los productos destinados a la limpieza doméstica.
4.- Recuerda que la lejía además de ser un potente desinfectante, también posee un gran poder blanqueante. Por lo tanto ten precaución a la hora de su manejo. Cualquier gota que caiga sobre una prenda de vestir supondrá una mancha perpetua.
¿Recuerdas algún percance con la lejía?

Categorias: Técnicas de limpieza, consejos sobre higienización, limpieza en el hogar
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